
Denise Poiret vestida por su marido
“Coco Chanel al lado de Poiret parece una mediocre y pequeña modista”- Así de contundente expresó Azzedine Alaia su admiración por Paul Poiret, posiblemente el primer gran diseñador de la historia de la moda contemporánea.
Yo no se si hay que ir tan lejos en la comparación pero lo que si está claro es que hoy en día, cuando veais un desfile, casi cualquier pase es herencia del maestro francés. Desde la linea imperio, hasta los abrigos y prendas de estilo oriental pasando por las faldas con caída en forma de campana. El Valentino más clásico ( ¿lo volveremos a ver visto lo visto? ) y el Gaultier más rompedor tienen siempre mucho de Poiret.

Hoy parece estar olvidado. La maison Poiret de hecho ya caía en picado a mediados de los años 20 y al contrario que la mayoría de sus contemporáneos , Paul falleció sin un cétimo. Además, todo su talento murió con el. El innovador que hizo del drapeado una nueva técnica para crear prendas trabajando directamente sobre el cuerpo de la modelo, tendría que cerrar su maison y vender la mayor parte de sus pertenencias, incluída una considerable colección de arte, a mediados de los años 20, cuando las deudas estaban a punto de asfixiarlo. Su estilo de vida suntuoso y excesivo ( era conocido por sus estrafalarias fiestas organizadas para promocionar sus propias creaciones, todo un precursor) le acabó pasando factura.
Quizá la decadencia de Poiret se debió a que ya lo había hecho todo muy pronto y muy rápido : hizo que mujeres como Isadora Duncan cambiaran su ropa tradicional y encorsetadamente elegante por sus kimonos de estilo oriental, convirtió el vestir bien en algo natural y espontáneo y , mucho más allá de crear para la mujer, llevó a cabo otras inquietudes, como el hacer accesible la decoración de interiores, abriendo incluso tienda de interiorismo ( algo prácticamente inexistente por entonces) alrededor de 1910.

Cruelmente ,el público decidió que sus lujosos y sobre elaborados diseños ya no estaban de moda cuando este volvió de la primera guerra mundial. Paul ya no encajaba en una era en la que la comodidad y las líneas deportivas impuestas por Jean Patou o la simpleza de los diseños de Chanel habían conquistado a todas las mujeres. Poiret siempre se había considerado más un artista que un diseñador de moda y quizá fue eso lo que lo llevó a actuar siempre por impulsos y no supo plantearse bien el futuro de su empresa. Como la mayoría de los artistas murió meláncolico y solo y completamente eclipsado por la nueva ola de creadores , incluso por aquellos no tan nuevos que el tanto despreciaba por sus intentos de privar a la mujer de la suntuosidad que el tanto amaba.

No, nunca vamos a volver a ver al Valentino de antes, menuda mierda!.
Esto da que pensar mucho, si han hecho este desastre indescriptible con Valentino, con la historia que tiene detrás esta casa y con el fundador vivo y haciendo de reina madre comentarista de la casa lo que no harán con McQueen si deciden que la casa continúe. Yo creo que deberían cerrarla.