
Este puesto tenía que estar compartido por dos joyas que hicieron del cine un mundo con el que soñar. Ninguna era lo que se entiende como una gran cantante , como las demás integrantes de la lista, pero muy pocas tuvieron la magia y la picardía que desprendía la Dietrich cantando Johnny en “The Songs of songs” o la vulnerabilidad y el sentimiento de Marilyn interpretando “I’m through with love” en Con Faldas y a lo loco.
Marlene, antes de hacer cine, ya había cantando y bailado en musicales y en revista en Alemania. En 1929, con su debut en la pantalla como la Lola-Lola de El Angel Azul acaba por conquistar a los espectadores con su descaro , su alegría y su profunda voz cantando. A partir de los años 50 sus papeles en el cine quedan reducidos a la anécdota ( aunque filmó obras geniales en la época como “Sed de Mal” y “El Juicio de Nuremberg”) y su carrera musical es la que sigue dándole fama e importantes ingresos.
Marilyn , por su parte, desarrolló su carrera con un número musical pegado a la espalda continuamente. Incluso en interpretaciones dramáticas como su papel de Cherie en Bus Stop tenía un momento para la canción. Sus interpretaciones musicales más legendarias incluyen el ” Diamonds are a girls best friend” de Los Caballeros las Prefieren Rubias; “One Silver Dollar” en Río sin Retorno, “My Heart Belongs to Daddy” en El Multimillonario y “I wanna be loved by you” en Con faldas y a lo Loco.

La gran estrella adolescente de los musicales de la Metro en los 40, Jane Powell fue de las afortunadas que pudo pasar la etapa juvenil sin problemas en el cine y continuó haciendo películas del género en los 50 con mucho éxito. En realidad se llamaba Suzanne Burce pero le quedó Jane Powell como nombre artístico tras interpretar un personaje con ese mismo nombre en su primera película , cuando tenía 15 años. Jane fue de las artistas de antes que entraban en el mundo del espectáculo por voluntad de sus padres. Recuerda ser incitada a bailar desde que apenas aprendiera a caminar y que empezó a formarse como cantante profesional a los 10 años.
Sus películas más importantes las graba durante los cinco primeros años de la década de 1950, entre ellas la archiconocida Siete Novias para Siete Hermanos y Royal Wedding, esta última con Fred Astaire.

Referente del cine musical de los 30 por excelencia, Jeanette fue pareja eterna de Maurice Chevalier y Nelson Eddy. Su primera gran oportunidad se la dió el director Ernest Lubitsch al contratarla para The Love Parade , al verla en unos archivos de artistas de variedades de Broadway, donde Jeanette había trabajado. Durante sus años dorados en el cine llegó a protagonizar clásicos como San Francisco junto a Clark Gable o La Viuda Alegre ( con Chevalier).
Su impresionante voz de soprano fue mejorando con los años y a partir de los años 40 se centró en conseguir una carrera operística. Debutaría haciendo “Romeo yJulieta” en 1943 y seguiría cantando en la ópera con regularidad durante los siguientes diez años. En los últimos años de su carrera también aparecería en shows televisivos y en espectáculos en Las Vegas. Falleció en 1965 , a los 63 , tras muchos años sufriendo problemas de corazón.

Una de las voces más asombrosas de la historia, Kathryn supo canalizar su carrera de una forma brillante desde el principo hasta el final. Era consciente de que tras la caída en desgracia del género musical a finales de los 50, su lugar en el cine había terminado y no tuvo problemas en continuar su vida profesional en el teatro y en la ópera, su gran sueño, donde consiguió interpretar obras como Madame Butterfly y la Traviata a mediados de los 60.
En el cine se la recuerda por sus clásicos Levando Anclas de Stanley Donen junto a Gene Kelly y Sinatra y Magnolia ( Show Boat), una película que no ha envejecido del todo bien pero siempre es una delicia ver por escuchar a Kathryn y por ver a Ava Gardner en uno de sus papeles más dramáticos.

Hubo un tiempo en el que la virginal Deanna Durbin era la gran gallina de los huevos de oro para la Universal , llegando a salvarla de la bancarota con sus primeras películas para ellos a principios de los 40. Con una voz inmaculada y unos registros asombrosos, Deanna se convirtió durante un par de años en la adolescente ideal , la hija que todo padre quería tener. A medida que su carrera iba evolucionando se fue cansando de interpretar el mismo papel continuamente y se arriesgó con títulos como Christmas Holiday,una cinta de cine negro dónde compartió protagonismo con un atípico Gene Kelly haciendo de malo a principios de su carrera.
Al ver que no alcanzaba el mismo éxito que antes y ante su decepción con todo lo que rodeaba el mundo del cine, Deanna desapareció de la vida pública en 1950 , al casarse por tercera vez a los 29 años con el director Charles David. Desde entonces vive en París y se dice que contesta muy amablemente a todos los fans que la escriben pidiéndole autógrafos o fotografias dedicadas.

Solo hacen falta dos de esos títulos “larger than life” para convertirte en un mito, a veces solo uno. En el caso de Miss Andrews , fueron “Mary Poppins” , con la que ganaría un Oscar y “Sonrisas y Lágrimas” dos años después.
Casada en segundas nupcias con el director Blake Edwards ( Desayuno con Diamantes), Julie fue una notable figura del musical en Broadway antes de dar el salto definitivo al cine, llegando a interpretar a la Eliza Doolittle de My Fair Lady, papel que prefirieron confiar a Audrey Hepburn en el cine, para su disgusto.
Otros papeles importantes en su carrera fueron en “Cortina Rasgada” de Hitchcock ( improbable combo) , Darling Lili!, musical que protagonizó en 1970 junto a Rock Hudson, Millie una Chica Moderna y Victor o Victoria, en un doble papel que le supondría una nueva nominación al Oscar.

“The Divine Miss M” es toda una leyenda en Estados Unidos. Es tan grande Bette que hasta comenzó su carrera cantando en una sauna gay acompañada nada más y nada menos que por Barry Manilow. Los dos fueron de ahí al firmamento como se suele decir. Su debut discográfico llega dos años después , en 1972 .
Después de un éxito arrollador en la música y en televisión, Bette aparece en su primera película en 1979 : “The Rose” era un drama sobre una estrella del rock drogadicta basada ( no oficialmente) en la vida de Janis Joplin. La banda sonora, como no, arrasa en ventas. La interpretación de Midler gusta muchísmo , pero no es hasta mediados de la década siguiente cuando consigue encontrar su lugar en la gran pantalla como protagonista de comedias : “Un Loco suelto en Hollywood” con Nick Nolte o “Por favor Maten a mi Mujer” con Danny de Vito consolidan su inmenso potencial como comedienne y como una de las actrices más divertidas de todos los tiempos.
En los 90 baja su ritmo en el cine, pero todavía deja testigo de su impecable naturalidad y carisma en la pantalla con películas como El Retorno de la Brujas ( inolvidable su Winifred) o El Club de las Primeras Esposas.

Dicen que el talento casi siempre se salta una generación, pero como siempre hay excepciones que se confirman la regla. Hija de la fantástica Judy Garland y el exquisito director Vincente Minnelli, Liza nació para el mundo del espectáculo. Que pena que su madre no llegase a disfrutar de su trabajo en el cine.
Después de trabajar desde mediados de los 60 actuando en clubs y en alguna obra de teatro , consigue su primera película en 1969, “El Cuco esteril”, una tragicomedia sobre dos estudiantes enamorados que se ven arrastrados por su situación poco convencional. Su gran auge lo vive con “Cabaret”, dos años después, película que la convierte en una súper estrella internacional. El musical ambientado en los últimos años de la Alemani pre-nazi es uno de los mayores clásicos del género y la Sally Bowles de Liza, irrepetible.
Tras este éxito , Liza continúa su carrera en cine con titulos como Los Aventureros de Lucky Lady o la famosa New York New York de Scorsese aunque nunca volvería a conseguir semejante boom en la gran pantalla otra vez. En la televisión y en los shows en directo, sin embargo, fue otro cantar. Proyectos como el mítico concierto especial para T.V “Liza with a Z” y varias producciones en Broadway la siguieron consolidando como una de las grandes entertainers de su tiempo. También colaboró constantemente con otros artistas, como sus celebradas uniones con Pet Shop Boys o My Chemical Romance.
Por desgracia, Liza no solo heredó el talento de su madre, también las debilidades y las adicciones vinieron en el paquete. En los 80 aparecía continuamente en periódicos y tabloides por sus problemas con las drogas y complicaciones de su salud. En los 90 incluso sufrió una gravísima encefalitis viral que a punto estuvo de matarla.
Minnelli es de las poquísimas artistas, así como la Streisand, que han ganado un Oscar, un Grammy, un Tony y un Emmy.

Dicen que a la Streisand la amas o la odias, pero yo debo ser la excepción de tal afirmación. A mi me encanta en ocasiones y a veces me resulta cargante e irritante. Pero la aprecies o la detestes, nadie podrá negar a estas alturas que hablar de Babs es hacerlo de una de las artistas más completas de la historia del entretenimiento. Buena actriz, buena cantante , compositora y directora más que competente, Streisand ha vendido a lo largo de su carrera la asombrosa cifra de 140 millones de discos en todo el mundo .
Comenzó su carrera en Broadway, pasando a protagonizar en cine su papel estrella en el teatro, Fanny Brice, en Funny Girl. A esta le siguió otra adaptación de un musical, Hello, Dolly!, ambas con un éxito de taquilla abrumador.
Lejos de encasillarse en el género, Barbra pasa a protagonizar una serie de comedias de situación en los 70, como ¿Que me pasa Doctor? de Peter Bogdanovich o ¿Qué diablos pasa aquí?. En 1973 protagoniza junto a Robert Redford “Tal como Eramos” un drama precioso que se ha convertido en una de las cintas más queridas de la década. A partir de los 8o suele producir sus propias películas, pero su actúa muy de vez en cuando. En Yentl por ejemplo, dirigió, produjo y también la protagonizó, algo que repetiría con El Príncipe de las Mareas unos años más tarde. Hace poco volvió anecdóticamente al cine con su aparición en “Los padres de el”,secuela de la comedia Los padres de Ella, con Robert de Niro.

Ponerse a hablar de la grandísima Judy Garland siempre da respeto porque no hay nada que se pueda decir que pueda contribuír más a ensalzar a uno de los grandes mitos de Hollywood y a uno de sus enormes talentos.
La niña prodigio, la voz emocionante y maravillosa, la actriz versátil, la mujer triste , angustiada e incomprendida…Judy Garland vivió de prisa pero solamente porque la hicieron vivir de prisa. Algunos escogieron por ella cuando ella no tenía más opción, ni voto, ni opinión.
Empezó siendo muy pequeña, como artista de vaudeville con sus hermanas mayores ; Frances Gumm era su verdadero nombre.
A los 13 años la fichan en la Metro, pero al principio no sabían que hacer con ella. Luego dieron con la combinación perfecta al emparejarla en una serie de películas con el entrañable y particular Mickey Rooney, convirtiéndose ambos en máquinas de hacer dinero para el estudio. Los hacían trabajar como esclavos, y los propios ejecutivos del estudio les recomendaban tomar anfetaminas para poder seguir el ritmo, todo esto a chiquillos que, como Judy, no pasaban de los 15 o 16 años. En 1938 consigue el papel de Dorothy en El Mago de Oz, película que la inmortalizó para siempre.
La personalidad de Judy, insegura y depresiva por naturaleza , solo hizo acentuarse al considerarse siempre el patito feo del estudio, teniendo que cruzarse continuamente con bellezones del calibre de una Elizabeth Taylor adolescente en los años 40 o la bomba sensual que era Lana Turner. Esto, y la adicción que acabó desarrollando a todo tipo de pastillas por culpa de semejante ritmo de trabajo en su juventud marcarían su vida para siempre. Judy nunca fue una persona feliz.
En los años 40 siguieron los éxitos, con más cintas junto a Rooney, y vehículos perfectos para ella como “For Me and my Gal” junto a Gene Kelly o el clasicazo “Cita en St. Louis” dirigida por Vincente Minelli al que conoció durante el rodaje y el que se convertiría en su segundo marido. La cancioncilla con casi estatus de villancico hoy en dia “Have yourself a Merry little Christmas” fue cantanda por primera vez por Judy en esta película.
A finales de la década sufre varias crisis personales y su estado psicológico preocupa realmente a quienes la rodean tras varios intentos de suicidio. En 1954 graba la que sería la gran interpretación de su vida en la película “Ha nacido una estrella”. Al año siguiente a Judy se le rompe el corazón cuando Grace Kelly, como quien dice una recién llegada por entonces,gana el Oscar por “La angustia de vivir” quitándole su gran oportunidad de hacerse con el gran premio.
Desde finales de los 50 Garland centra su carrera en dar conciertos, hoy ya legendarios como su mítica noche en el Carnegie Hall y se convierte en una imprescindible de la televisión, llegando a tener un show propio.
Una vida de adicciones y depresiones convierten a Judy en una mujer deterioradísima , que a sus 40 años a principios de los 60, aparentaba perfectamente casi 20 más. Su cuerpo no puede más en 1969,cuando es encontrada muerta por una sobredosis de Seconal. Tenía 47. La leyenda no hizo más que empezar ese día.
Fantastico post. Un par de comentarios.
AUnque no está considerada una gran cantante, Marilyn tenía algo, creo que más que la voz era la forma de interpretar la canción.
Por otro lado, Julie Andrews, (me encanta) tuvo la mala pata de hacer dos buenas pelicuals al principio y luego fue bajando mucho de calidad, lastima. Hay que citar tambien la canción que canta en Princesa por sorpresa 2. Despues de la fatidica operación de cuerdas. COmo ella misma dice en los extras: No es ni siquiera una canción, apenas hay 3 o 4 notas. “Your crowning glory”
Si, la voz de Marilyn era muy especial, parecia que te cantaba al oído. Y le salían del estómago las canciónes, se veía que las interpretaba de verdad, que las veía como una parte mas de su interpretación. A mi me encanta como canta en Rio sin Retorno, y como simula que canta mal como lo haría su personaje en Bus Stop.
Y Si , Julie hizo lo mejor de su carrera al principio , eso es una putada en muchos aspectos.
Un post extraordinario, enhorabuena. Aunque tengo que decir que Jeanette McDonald me da un poco de dentera con sus gorgoritos en ‘San Francisco’. Tampoco he tragado nunca a Barbra Streisand, no sé por qué. A casi todas las demás, las admiro. En ‘Días de radio’ de Woody Allen podemos escuchar a muchas de las mujeres que cantaron en el cine de los años treinta y cuarenta, como Kitty Carlisle. Saludos y feliz año 2010.
Gracias
Opino exactamente lo mismo sobre Jeanette en San Francisco , siempre son los momentos que me dan ganas de darle a siguiente con el mando. Dias de Radio es una de mis pelis pendientes, es de las pocas de Woody que no he visto, y contigo ya van varias personas que me la recomienda